El tema se reabre, la noche riocuartense parece no encontrar una manera eficaz de funcionar y evitar que más jóvenes se alcoholicen. ¿Funciona realmente el Código de Espectáculos Públicos?
El tema resonó ayer en la ciudad, y vuelve a abrir la polémica.
El hecho en si. Agostina, una joven de 16 años, estuvo desaparecida por más de dos horas el sábado a la madrugada. Rubén, su padre, hizo públicos cuáles son los peligros de la noche y lo indefensos y vulnerables que se encuentran los jóvenes ante ella.
La fiesta, en Complejo Doble Cinco -camino a la Universidad-, no estaba autorizada y por lo tanto, ya se inició un expediente contravencional y se está investigando a fondo el caso.
¿Funciona el Código de Espectáculos Públicos?. Un interrogante que por momentos parece encontrar respuesta negativa. Hoy, sucede que a este tipo de fiestas la organizan los mismos jóvenes que no pueden ingresar a ningún boliche por la normativa de la ordenanza. Es por ello que eligen hacer fiestas privadas en las cuales consumen mayores cantidad de alcohol comparado con el consumo dentro de un boliche.
Ahora, la responsabilidad no solo debe atinarse a una ordenanza, sino también a un conjunto de instituciones -familia, Estado- que deben regular ética y socialmente el consumo de alcohol. Es absolutamente fácil echar culpas al Estado, a los que regulan la noche o incluso a los boliches, pero si ese padre no hace un “mea culpa” sobre la manera en que educó a su hija difícilmente podamos como sociedad mirarnos al espejo y entender qué estamos enseñando y qué estamos dando como ejemplo para las futuras generaciones.
Lo que aquí hoy debe entenderse es que la responsabilidad no pasa solo por el Estado o por quien regula los espectáculos en la ciudad sino también por cada hogar donde se debe educar a cada chico para que este tipo de hechos no se sucedan. La responsabilidad está en todos, pero siempre empieza en casa; allí se forma la base ética, humana y moral de todos los valores que regirán nuestra vida; si en casa no se conforma esa base entonces es lógico que se sucedan situaciones así. Y es lógico que un padre salga a reclamar por su hija depositando toda culpa en el resto sin antes haberse preguntado qué es lo que hizo mal para que su hija terminara de esa manera.
¿Qué responsabilidad tiene el lugar?. El no estar habilitado para tal fiesta y no haber realizado los trámites legales correspondientes, de allí en más la responsabilidad corre por quien debe controlar cada espacio y sancionar -antes, no después de que ocurren estas cosas- en caso de que no funcione de acuerdo a la ley.
Damián Copetti – Opinión. Staff RioCuartoInfo.com.ar











