AMIA, Embajada de Israel, 11S: Ciudad del Este, ¿el contacto?.
Movilizado por el largo tiempo transcurrido sin visitar la tierra colorada de la provincia de Misiones y cada vez que lo hago no puedo dejar de visitar el Hito Tres Fronteras: Puerto Iguazú (Argentina), Foz do Iguazú (Brasil) y Ciudad del Este (Paraguay). En este viaje mi curiosidad fue la ciudad paraguaya, denunciada por supuestas conexiones con grupos terroristas que operan en todo el mundo atentando contra intereses estadounidenses, y financiando estas operaciones terroristas. Conozco Ciudad del Este y me muevo en ella como si fuera mi ciudad natal. Pero, cada vez que la visito me despierta una inmensa desconfianza.
Desde Posadas, para llegar a Puerto Iguazú la ruta mas utilizada, por su buen estado, señalización y belleza, es la Ruta Nacional N° 12. Apenas sales de Posadas rumbo norte llegamos a Candelaria, que ya es un barrio mas de la capital misionera. Desde allí comienza el desfile de un pueblo tras otro a la vera de la ruta 12. Muy bonitos y llenos de historias, verde su forestación durante todo el año, el contraste con la tierra colorada, suelo que siempre te dice: “Una vez que pisas la tierra colorada, nunca te olvidaras de ella y siempre volverás”. Inocente invitación que repiten amigos misioneros en cada una de mis visitas. Nunca he podido dejar de pasar mas de dos años a lo sumo, que vuelvo a pisar tierra colorada, ver el verde, oír el sonido diferente de la naturaleza misionera virgen y brutal que te lleva por delante. Es como refresco, después de transitar tanto desierto urbano y moloso. Llegar a Misiones, es una larga ducha de reconciliación físico espiritual.Pasamos por San Ignacio y las ruinas misioneras, Puerto Rico, Montecarlo -donde Ernesto “El Che” Guevara vivió sus primeros años-, El Dorado -capital misionera de la forestación y maderas-, Wanda con sus innumerables minas de piedras preciosas y Puerto Esperanza, ironía su nombre porque nunca logró el progreso necesario conviviendo con Celulosa Alto Paraná, la mayor productora de papel del la Argentina. Tremenda empresa que pisa con su mole a un pueblo que vive de ella sin progresos y a tan solo unos pocos kilómetros antes de llegar a Cataratas de Puerto Iguazú.Un poco mas de tres horas el viaje de Posadas a Iguazú. Desde aquí para cruzar a Foz en Brasil tenemos que hacerlo por el puente Tancredo Neves, inaugurado en 1986 por el ex presidente Raúl Alfonsín y su par brasileño. Cruzarlo es una mezcla de adrenalina y emoción, o esa ansiedad de saber que te encontrarás?, al llegar a la otra punta, cuando entras en territorio de la República Federal del Brasil.Amables, corteses, informados y respetuosos. Esa es la forma que reciben los visitantes en los controles brasileños. Su negocio, quizás el más importante para ellos, el turismo. Foz de Iguazu, ciudad carioca que forma parte del Hito Tres Fronteras junto con Ciudad del Este del Paraguay y Puerto Iguazú de Argentina. Foz, quizás es la mas organizada turísticamente. Por servicios, calidad gastronómica, amabilidad, hotelería y todo el condimento necesario para atraer al turista, que en gran porcentaje llega a Foz para quedarse y desde allí moverse hacia los puntos de visita.Quedarse unos días en Foz, es un vicio para mi cuerpo y alma. Me hace sentir brasileño, ciudadano del mundo. Ciudadano de la vida, te miran con alegría, te hablan con alegría. Piden permiso, desbordan amabilidad y que muchas veces nosotros no sabemos devolverles por nuestras costumbres deprimidas y reprimidas. Nos llevan años de espiritualidad, de experiencia vividas. Ellos a sus problemas le ponen música, nosotros lágrimas. Cuando le pusimos música, le pusimos el tango, con su triste y mortal y hasta a veces suicida poesía en sus letras. Es lo que hay. Pero, volvamos a las tres fronteras. Desayuno mirando el niebla húmeda que producen las aguas de las ruidosas cataratas y que el sol se encargará de disipar mas tarde. Y desde allí rumbo al puente La Amistad, que une Brasil y Paraguay.En el control policial y aduanero paraguayo revisan mis papeles, documentos, cámara fotográfica y grabador -no siempre bienvenidos por estos lugares, algunas autoridades paraguayas todavía mantienen esa represión de la vieja tiranía stronerista. Se conforman y mucho cuando declaras que solo vienes a comprar artículos importados y de ocasión. Cruzo el puente a pie. Rumbo a Ciudad del Este, desde donde comienzo a divisar los altos edificios de los mas famosos centros comerciales y hoteles junto a la inmensa cantidad de gente que pulula por las calles entre los miles de puestos callejeros que te ofrecen lo que necesites. Desde electrónica de última generación hasta ropa de marcas internacionales. Ves de todo. Es una Torre de Babel comercial, algunos con sus computadoras y equipos musicales a cuestas. Otros con cachos de bananas y ananás al hombro. Me detengo de pronto para dejar paso a un gran camión transportador de caudales, muchos de estos se ven durante toda la jornada. Todos de bancos internacionales, forman parte de esta geografía constante de negocios callejeros, de oficina y ocultos otros.
Ciudad del Este. Reconocida en el año 1996 como el tercer centro comercial mundial, detrás de Miami y Hong Kong, por la revista Forbes de los Estados Unidos. Fundada en 1957, originalmente como ciudad Presidente Stroessner en época y honor del ex y fallecido dictador Alfredo Stroessner. Es la capital del departamento Alto Paraná paraguayo y la segunda ciudad de importancia de Paraguay, después de Asunción. Tiene una población estable de aproximadamente 250.000 habitantes y un movimiento de cientos de millones de personas al año, y de miles de millones de dólares, euros, reales, pesos y de cualquier moneda negociable en el mundo de los negocios. Para la política internacional, sobre todo la estadounidense, Ciudad del Este es una gran incógnita. Es, o bien un centro regional y de financiamiento del extremismo islámico, o un simple punto en el planeta donde se encuentran miles de personas de distintos orígenes en busca del oro perdido y de un futuro mejor. Tantas son las preguntas, tantas son las respuestas, como las personas que transitan las calurosas calles de este centro comercial. Miras a tu alrededor, y sí, es como estar en Hong Kong o Miami. El gobierno de los Estados Unidos aseguró, en oportunidad del atentado a las Torres Gemelas, que desde esta Triple Frontera y mas precisamente desde Ciudad del Este, se enviaban fondos a grupos islámicos en Medio Oriente y que ella alberga células talibánes. Pero en estas calles atestadas de gente inmersas en un descontrol controlado, los propios lugareños se encargan de desmentir estas acusaciones de Estados Unidos y aseguran que los problemas aquí no son diferentes a los de cualquier ciudad fronteriza.
Consejo para un emprendimiento. “Vos traes cinco mi dólares, alquilas un local por quinientos dólares en cualquier galería o shopping. Pagas dos meses de alquiler, y te quedan cuatro mil para comprar mercadería. En tres meses recuperas tu inversión, y a fin de año si Dios quiere, vas andar en una 4X4. Pero eso si, vendé electrónicos”, me aconsejó un vendedor ambulante con su sonrisa de pocos dientes y en medio del hormiguero de personas, que como él, intentan vender a los ocasionales turistas. Funcionan negocios callejeros, locales en galerías estrechas, grandes locales de shopping, supermercados e insólitos sitios donde te ofrecen hasta armas de alto calibre y tecnología. Árabes, libaneses, sirios, coreanos, japoneses junto a brasileños, argentinos y paraguayos. Una amalgama social y racial de diferentes. El dólar y el euro son las monedas más comunes. Y mejor recibidas.
Argentinos en Ciudad del Este. Esther atiende un puesto callejero ubicado en la vereda de entrada al Shopping Vendome, el más conocido. Esther hace diecinueve años que vive en Ciudad del Este, donde llegó junto a su marido desde Quilmes, en la provincia de Buenos Aires. “Nunca me pasó nada -comentó- en el tiempo que vivo acá jamás me asaltaron o “apretaron”, sin embargo en Quilmes sí, tres veces me robaron y fue ahí cuando decidimos venir a vivir acá. Nosotros tenemos una tasa municipal por ocupar este espacio de la vereda, todos los meses se paga el impuesto y se trabaja tranquilo”.
En las galerías. En una de las muchas galerías con cientos de locales que ofrecen todo tipo de mercaderías importadas, me encuentro con Talek, un jóven de 17 años, es hijo de árabes y acompaña a su padre en su comercio. Vestido como “rapero” y con un celular de última generación en la mano y apoyado junto a su notebook me dice: “Acá nunca pasa nada, los problemas se dan entre la gente del Brasil que vienen a trabajar y los paraguayos que se quejan porque les quitan los puestos callejeros”. Y allí aprovecho la oportunidad ofreciendome una netbook de bolsillo a solo 250 dólares. Sigo camino.
En la calle: Channel Nº 5. Carolina Herrera!!! Chanel N° 5!!!!… me grita al oído un hombre de mediana edad que, ofreciendome perfumes. ¿Ted Lapidus?, me pregunta. Pero yo recuerdo que 30 años atrás ya me engañaron por comprar estos perfumes callejeros, era alcohol perfumado. No creo que hayan cambiado. Ya es mediodía, el sol calienta cada vez más el asfalto. Autos últimos modelos se mezclan con los viejos, rotos y antiguos autos paraguayos y brasileños. Motociclistas ofrecen el servicio de taxis-motos, por 10 pesos argentinos te llevan hasta Foz de Iguazú y por 15 hasta Puerto Iguazú. En toda esta escena no dejan de faltar, otra vez, los camiones de caudales muy custodiados y seguramente cargados de miles o millones de dólares o euros. Vuelvo a recordar Las Torres Gemelas, el 11S. A esta hora, el almuerzo es cita obligada, donde te encuentres. Muchas opciones, restaurantes, Mc Donald’s, hoteles, comidas callejeras te ofrecen desde choripanes hasta comidas mexicanas y sopas paraguayas. Lo mas concurridos son los diente libres de los chinos que por 5 dólares comes todo lo que quieras, colas para entrar. El aire caluroso y el “tufo” ayuda a que toda la ciudad se impregne con el olor a comida, así mismo nada se detiene en esta Torre de Babel paraguaya, Ciudad del Este. Me decido a comer un sandwich de churrasco con una cerveza brasileña, sentado a la sombra de uno de los pocos espacios verdes, una especie de plazita entre las dos calles principales. Veo que los vendedores callejeros no dejan de ofrecer anteojos, forros musicales, medias finas, relojes, etc. etc. Uno de ellos se me acerca y me ofrece linternas mientras la enciende para mostrar las cualidades del producto. le sonrío y le convido un trago de cerveza. Acepta sentandose a mi lado, imaginando que quiero saber algo más de este lugar me dice: “Enseguida sabemos quien es quien. Quien es árabe, chino, japones o coreano. También nos damos cuenta quien es brasileño o “curepa” (vocablo con que se denomina a los argentinos). Nosotros les vendemos a los turistas argentinos o brasileños. Los extranjeros -por los turistas europeos o estadounidenses- compran en los centros comerciales internacionales”.
Corazón de la triple frontera. Ciudad del Este carga con la fama de ser una ciudad peligrosa y de quien pisa sus calles puede ser objeto de un robo. De que un tiroteo puede romper en cualquier momento con el ritmo de la ciudad.Pero este lugar se convirtió en un centro comercial, y que por su movimiento económico puede financiar cualquier evento de trascendencia internacional. Aunque su habitantes buscan diariamente limpiar esa fama que el tiempo le impuso como una pesada carga. Vuelvo a cruzar el puente caminando y dejando detrás una de las ciudades mas importantes con conexiones internacionales de todo tipo. Otra vez el control policial y aduanero paraguayo. Me dejan pasar, sin siquiera preguntar ni revisar nada. Es su negocio, que algo te lleves de Ciudad del Este, lícito o ilícito.
Informe: Pedro Asurmendi.










