La provincia plantea una nueva Ley de Educación que incluye cambios; los mismos que deberían realizarse en otros aspectos para mejorar las oportunidades de aquellos que completan su educación básica.
Durante ésta semana, en nuestra provincia, se discute la nueva Ley de Educación que trae consigo modificaciones un tanto innecesarias tomando en cuenta la situación laboral del país y las -pocas- oportunidades laborales que tienen aquellos que completan su educación.
Ayer docentes, padres y alumnos debatieron el proyecto de la nueva Ley de Educación provincial que incluye temas sensibles como la obligatoriedad de las salitas de cuatro años, la incorporación de la educación sexual en las escuelas y la posibilidad de ampliar en dos horas, de cuatro a seis, la jornada de clases en el nivel primario.
La conclusiones del debate, con los requerimientos y opiniones de los maestros, se sintetizarán en un documento que será elevado a mediados de octubre a la Legislatura unicameral, para conocimiento de quienes deben decidir sobre la nueva normativa.
¿Son necesarias éstas modificaciones?. En un aspecto general, no. Estas modificaciones solo aumentarán la cantidad de años -y horas- de educación, catorce años en total, pero no asegurarán que quienes completen estos años tengan las oportunidades laborales que Argentina debería generar.
En la actualidad, a mucha gente se le hace difícil encontrar empleo con el nivel secundario terminado, es decir, con la educación obligatoria completada.
Para muchos, tener oportunidades laborales significa tener que completar el nivel terciario o universitario, ya que -en la mayoría- es lo único que asegura un buen futuro.
Por esto las modificaciones no deberían realizarse en la Ley de educación sino en los aspectos que logren generar empleo y oportunidades dignas de vida.
Hoy, el Estado argentino invierte el 6 por ciento del PBI -Producto Bruto Interno- del país en educación que es lo que establece la Ley de Financiamiento Educativo Nº 26.075 promulgada en 2005 y que ponía como meta alcanzar una inversión en educación del 6 por ciento del PBI.
Hasta ahí Argentina cumple con lo que dice la ley Nº 26.075, sólo queda el interrogante de si los recursos destinados a la educación están siendo bien aprovechados. Una respuesta que representa diferentes posiciones.
Argentina necesita generadores de trabajo, entonces así si la inversión en educación tendría efecto y aquellos que finalizan su educación obligatoria tendrán oportunidades y de ello desencadenarán factores como la disminución del desempleo y la mejora en las condiciones de vida. Un proceso que de hacerse bien mejoraría la vida de millones de argentinos. Un proceso que evidentemente no se hace bien porque en algún punto beneficia a unos pocos.
Damián Copetti – Opinión. Staff RioCuartoInfo.com.ar











