Mañana se vota el proyecto de ley que permitiría la unión civil entre personas del mismo sexo. La mirada en la palabra del periodista Pedro Asurmendi.
El matrimonio entre personas del mismo sexo, también llamado matrimonio homosexual o matrimonio gay debería ser el reconocimiento social, cultural y jurídico que regula la relación y convivencia de dos personas del mismo sexo, con iguales requisitos y efectos que los existentes para los matrimonios entre personas de distinto sexo. El matrimonio entre personas del mismo sexo, en los países en que se ha aprobado hasta ahora, se ha establecido legalmente mediante la extensión de la institución ya existente del matrimonio a aquellos formados por personas del mismo sexo. Se mantienen la naturaleza, los requisitos y los efectos que el ordenamiento jurídico venía reconociendo previamente a los matrimonios.
Junto a la institución del matrimonio, y como alternativa o, en ocasiones, superponiéndose a la regulación del matrimonio entre personas del mismo sexo, existen instituciones civiles adicionales, muy diferentes en cada país y comunidad, con denominaciones distintas como “parejas de hecho” o “uniones civiles”, entre otras denominaciones, cada cual de una naturaleza, requisitos y efectos, según la realidad social, histórica, sociológica, jurídica y aun política de cada sociedad o país. Estas instituciones son consideradas por los movimientos de Derechos Humanos como instituciones apartheid y en muchos casos son criticadas por fomentar la discriminación y crear ciudadanos de segunda clase.
El matrimonio entre personas del mismo sexo es considerado un tema de Derechos Humanos Universales por diversas organizaciones de defensa de los Derechos Humanos. Este apoyo se basa en el argumento de la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos, así como en los problemas de salud física y mental que puede acarrear a las parejas del mismo sexo la prohibición del acceso al matrimonio. Además el reconocimiento de los matrimonios entre personas del mismo sexo permite la normalización de las relaciones.
El rechazo al matrimonio entre personas del mismo sexo es atribuido a la homofobia, o al heterosexismo, y establecen comparaciones entre las prohibiciones al matrimonio homosexual y las antiguas prohibiciones al matrimonio interracial.
Y no es casual que la Iglesia católica hoy permita este ataque, casi persecutorio, contra las parejas gay, como si estuviéramos en plena Edad Media, época de la Inquisición.
Pedro Asurmendi
Periodista y Diseñador gráfico











