Una anécdota contada por aquel amigo riocuartense que veranea en las sierras. Sentado en un bar lee como todas las mañanas el PUNTAL comprado en uno de los dos kioscos que lo venden en ese precioso lugar de la provincia. Ya lo ha repasado, miró los preparativos de su equipo local, se fijó en las [...]
Una anécdota contada por aquel amigo riocuartense que veranea en las sierras. Sentado en un bar lee como todas las mañanas el PUNTAL comprado en uno de los dos kioscos que lo venden en ese precioso lugar de la provincia.
Ya lo ha repasado, miró los preparativos de su equipo local, se fijó en las necrologicas, analizó junto a los periodistas la realidad del Imperio y ahora se dispone a tomar el cortadito. Deja el periodico encima de la silla que tiene a su lado. Un señor le pide el diario. Le pregunta de donde es Puntal. El amigo le dice orgulloso: ” de RÃo Cuarto”. El hombre lo toma y se pone a leer.
Al ratito nomas le pregunta: “¿Que hay en RÃo Cuarto para que les aumenten asà los impuestos?”.
Al bonaerense de Pehuajo le parece rara la noticia. Hasta 300% de aumento en los municipales. En un paÃs que no tiene demasiado indice inflacionario según sus propias autoridades. En una provincia en donde durante mucho tiempo se han mantenido las tasas mas ó menos al nivel que la gente puede pagar. En una Argentina en donde más allá de los disparates politicos permanentes, la mayoria se cuida en tocar el bolsillo de la población.
Bueno, piensa el hombre, en casi ningun lugar del mundo se aumentan los impuestos en medio de esta crisis global que aterra hasta Wall Street. Pero en RÃo Cuarto, sÃ.
Nuestro amigo piensa que contestar. Quiere tomar el discurso municipal de “hace quince años no se tocan los impuestos”, pero se acuerda que tres años atrás mas ó menos se encontró en Enero con un 70% para arriba sin demasiadas explicaciones y ninguna critica ni periodistica ni ciudadana, salvo en algún bar.
Iba a decir que la plaza nueva, con los bancos más caros de la vida, con la fuente donde la gente se saca fotos; pero le dió apuro. Pensó en los azudes (esa fabrica de agua con barro que amenazó ser hermosa y aún no sabemos quien la va a terminar) y se dijo, no por eso no nos van a aumentar el 300%.
El estado de las calles, el transito, los ruidos molestos, la contención de los chicos con eso del alcohol, la poca cantidad de delitos, la enorme capacidad de los funcionarios… nada de eso podÃa contestar.
Entonces apeló al humor cordobés que es bien visto y poco entendido por los porteños y largó: “es que hay tantas minas lindas que para tenerlas cuesta mucha plata y para mantenerlas ni le cuento”.
El de Buenos Aires lo miró, sonrió y siguió leyendo. Al rato dejó el diario y se fué. Le agradeció por el diario y según el amigo lo miró con cara de: “serán todos medio bobos por ahÃ?”.
El hombre de nuestra historia, el riocuartense anduvo todo el dia tratando de explicarse el aumento. Por si alguien le preguntaba. El no piensa quejarse. Vive en el Golf y si se queja van a pensar que es un seco y Usted sabe como es esto en la ciudad de nuestros amores.
En esa que es noticia por los crimenes conocidos y no resueltos, por la muerte de un rockero en la terminal, por aquella internacion de urgencia del Chaqueño; por un chico desaparecido y encontrado bajo tierra sin responsabilidad a la vista y uniformada; por el descontrol de la noche y otras yerbas.
Menos mal que están las chicas lindas se dijo el amigo, la Banda XXI, los futbolistas, Calleri, los Duendes del Viento, las golondrinas y esas cosas lindas.
A lo mejor es por eso el aumento. Tal vez eso valga toda esa plata.
Para que creer lo que me dice el Tano ese del bar que es para pagar el hueco que dejó el gobierno anterior, que ellos mismos integraron. No es tampoco como dice el Cacho, el del kiosco, que hay que pagar el agua esa tan rica y la recoleccion de residuos y los parquimetros nuevos y hasta las futuras “obras publicas” que sirven para grandes negociados.
No, se dice el amigo riocuartense. No puedo creer que lo que hace tiempo leo en Semanario sea verdad. Si en otros medios nadie patalea demasiado, a ver si les quitan la cuantiosa tanda oficial que les da sustento.
Se va el amigo. Contó la pequeña historia del bar de las sierras en donde el bonaerense le preguntó por los impuestos de RÃo Cuarto y el no supo que contestar.
Acá quedamos nosotros. Bailando al ritmo de un nuevo disc jockey que la Municipalidad utiliza para que bailemos no en una pista de boliche sino en la vida misma. Y al compás de la música, la población parece aturdida y dopada por sus efectos. Baila, hace cola, paga, clink caja y el mal desempeño de quienes dejaron una deuda vergonzosa está a resguardo.
Nota Extraida del suplemento “Semanario”.
Autor: Osvaldo Alfredo Wehbe.











